¿Qué lecturas os seducen más?

domingo, 25 de octubre de 2009

Ramón Cerdá: la nueva dimensión del relato

En España hemos tenido diferentes talentos en el arte de contar historias. Todos conocemos a Ruben Darío y sus narraciones a medio camino del folklore popular y la magia; al sevillano Gustavo Adolfo Bécquer con sus leyendas repletas de historia donde tenían siempre un hueco los personajes de ultratumba y seres endemoniados, en cierta propensión a la literatura de Washington Irving propia del Romanticismo, donde lo fantástico se mezclaba con lo real.


Mucho tiempo ha pasado desde entonces; no obstante, no ha existido un cambio notable en la forma sí bien en el espacio, manteniendo por tanto ese suspense típico de antaño, sólo roto por elementos nuevos, producto de la nueva era atómica que empezaron escritores norteamericanos asignados como guionistas de series televisivas como The Twilight Zone o Crypt Stories, emulados posteriormente con Another Limits. Pero, lejos de tener una continuidad como era de esperar, la narrativa corta ha ido cayendo en desuso para sólo escenificar los argumentos de ciertas novelas gráficas de allí y de aquí. Pocos son los escritores que se usan de la temática fantástica para narrar historias que no ocupen un espacio mayor de ochenta páginas. El cambio de tuerca editorial y comercial que se le ha dado al fenómeno literario actual ha llevado a encumbrar la novela a la cota más alta y ha dejado al cuento hacia un lado tenebroso, apto sólo para los más exigentes y a menudo, como pauta de trabajo para cuantos talleres de escritura se realizan. Y este público minoritario no lee cuentos. No les interesa. No son productivos. Tan solo las novelas son dignas de ser publicadas. ¿Y los cuentos? Se han convertido a un formato posmoderno, cuyos argumentos no difieren mucho de aspectos que nos suceden en nuestra vida cotidiana, pero sin apenas abrumar al lector con escenografía de corte fantástico ni de esas cosmogonías postapocalípticas tan propias de finales de los setentas.


En estos dos relatos de Ramón Cerdá, quienes los lectores de este blog recordarán, el autor nos trae una nueva dimensión de ver este tipo de prosa (con cierta semblanza a la narrativa fantástica americana, en especial la de Stephen King), que lejos de creer que está en una vía muerta, podremos comprobar que se halla más viva que nunca, y a la vez puede aportar muchas ideas a esos nuevos autores que sólo radican su interés en escribir best-sellers multiformes. Y es que el relato, la nouvelle y el microrrelato al más puro estilo Maupassant, Poe o Lovecraft no ha pasado de moda todavía.










Hazle caso a tus sueños




A Arantxa Vidal con cariño




Lo suyo era un sinvivir. Su nerviosismo, desazón e inquietud eran constantes desde que dos años antes hubiera tenido la nefasta idea de acudir a aquella feria de pueblo. Aún se preguntaba porqué lo había hecho y si podría algún día olvidarlo. Olvidarlo para volver a vivir; para volver a ser él mismo, el joven alegre y vivaz que había sido siempre antes del maldito día. Algo en el ambiente ya le dijo que ese día ocurriría algo desagradable, y tal vez por ese motivo no subió a ninguna de las atracciones. Era como si sintiera que algo malo iba a ocurrir y decidió no arriesgarse a tener un accidente. Esa fue la causa. Esa, y el magnetismo y extraño morbo que le ocasionó la pequeña tienda de tela ajada en la que había un minúsculo cartel que parecía tan viejo como la propia tienda, y como después pudo comprobar, tan viejo como edad aparentaba la mujer que descubrió en su interior.


Era una mujer delgada y arrugada, con dedos largos y huesudos, que aseguraba leer el destino. En sus manos sostenía una baraja de cartas desgastadas, y le dirigió una extraña mirada cuando él apartó la tela que hacía las veces de puerta.


―¿Quieres conocer tu destino?―le dijo con voz rota y pausada.


En realidad Jorge no sabía lo que quería, y si le hubieran preguntado en ese momento por qué había entrado allí, no hubiera sabido responder.


―Sí―se atrevió a contestar un tanto inseguro.


―Siéntate.


Jorge se sentó en la pequeña silla de madera que había frente a la vieja. Entre ambos, una también pequeña mesa donde ella depositaba las cartas los separaba. Después de aquello no pudo recordar el tiempo que permaneció allí, ni recordaba haberle pagado a la mujer por sus servicios―juraría que no le pidió nada―, pero lo que sí que recordaba era la expresión de miedo que vio en la vieja cuando depositó una de las cartas sobre la mesa. Y lo que tampoco podría olvidar fueron sus palabras: "Debo decirte que pronto vas a tener un grave accidente del cual no podrás salir con vida". Jorge al principio no quiso creerlo, pero el tono de voz y la expresión de la pitonisa lograron convencerlo.


―¿Qué puedo hacer?―le preguntó con voz temblorosa.

―Hazle caso a tus sueños.

Al principio no supo lo que quería decir la vieja, pero desde ese mismo momento vivió con miedo. Miedo a lo que le pudiera pasar. ¿A qué accidente se estaría refiriendo? Unos meses después creyó saberlo, porque al despertar recordó la extraña frase: "Hazle caso a tus sueños". Esa noche había soñado que un encapuchado le disparaba a quemarropa para robarle las joyas. Él trabajaba en una joyería desde hacía cinco años y nunca los habían atracado. Aun así, las palabras de la mujer retumbaban en su cabeza y decidió llamar a su jefe para decirle que se encontraba mal y que ese día no iría a trabajar. Se quedó en casa, con las cortinas corridas y las luces apagadas. Tenía miedo de todo, y durante toda la mañana permaneció sentado sin hacer nada en absoluto. Al día siguiente se enteró de que habían atracado la joyería en la que trabajaba y la esposa de su jefe había resultado muerta de un disparo.


Por una parte se sintió aliviado por no haber ido a trabajar ese día, y por otro lado se sintió culpable por ello. Culpable por no haber advertido a su jefe de que podrían atracarles ese día. ¿Pero lo hubieran creído? Sin duda no lo hubieran hecho y lo habrían tratado de loco o desquiciado. En su interior agradeció a la pitonisa su consejo, pero lo sucedido no le devolvió la tranquilidad, sino más bien todo lo contrario. ¿Estaría a salvo a partir de ahora? ¿Habría pasado el peligro?-se preguntaba continuamente.


En los meses que siguieron al atraco, perdió más de veinte kilos. Los nervios y el poco apetito lo habían dejado en los huesos, y había vuelto a fumar. No unos pocos cigarrillos al día, sino más de dos cajetillas diarias. Fumaba compulsivamente y había dejado de asistir al trabajo. Sin duda lo despedirían, pero no le importaba. Prefería pasarse los días enteros en casa, encerrado, y de tanto en tanto salir a la calle a comprar algunas cosas para comer o a dar algún pequeño paseo, preferentemente por las noches. Se había dado cuenta de que le molestaba cada vez más la luz, y mientras estaba en casa siempre mantenía la penumbra en su entorno.


Se había quedado sin tabaco y sin comida, por lo que al día siguiente tendría que salir a comprar. Y tendría que hacerlo de día a pesar de la luz si no quería pasarse todo el día sin poder fumar y sin comer. No le hubiera importado demasiado ayunar, pero se sentía incapaz de estar todo un día sin tabaco. Pero esa noche volvieron las pesadillas y se despertó mientras se abrasaba entre las llamas. Todos gritaban a su alrededor intentando salvarse sin conseguirlo. El infierno sin duda era algo parecido a aquello. Eso le hizo volver a recordar el consejo de la pitonisa y decidió quedarse en casa a pesar de todo. Pronto oyó el sonido de las ambulancias y de los bomberos que acudían a apagar un fuego en su misma calle. Se asomó a la ventana y vio que estaba ardiendo el edificio donde precisamente él solía comprar el tabaco. Una carcajada salió de su garganta. Estaba histérico y creía estar volviéndose loco. ¿Por qué había ido ese año a la feria? Si se hubiera quedado en casa, ahora no estaría al borde de la demencia, aunque posiblemente, si no hubiera ido, ahora estaría bajo tierra, muerto de un disparo en la frente, o quemándose unas manzanas a la izquierda en el actual incendio. ¿Había sido una maldición para él que la pitonisa le leyera su destino? Tal vez hubiera sido mejor no saberlo y haber muerto sin dolor ni sufrimiento. Después de todo un disparo en la frente no podía ser muy doloroso. Seguramente ni siquiera se hubiera enterado. Tenía que admitir que en ocasiones la ignorancia podía ser una bendición. Ahora se sentía continuamente amenazado. ¿Hasta cuándo tendría que vivir de ese modo? Por otra parte, si seguía haciendo caso de sus premoniciones, podría mantenerse a salvo por siempre, lo cual tampoco era tan malo visto de ese modo. Tal vez esa era una forma de huir de su destino. ¿Quién había dicho que el destino estaba escrito? ¿Quién aseguraba que no se podía cambiar el futuro? Todos los que así pensaban eran sin duda unos necios. Unos agoreros que disfrutaban siendo cenizos. Ahora él era invencible. Desde luego no pensaba en la inmortalidad, pero sí que estaba decidido a evitar el destino durante muchos años. Una nueva carcajada que hubiera helado la sangre de quien la hubiese estado escuchando volvió a romper el silencio. Se sentía bien. Después de muchos meses de intranquilidad y de miedos, volvía a sentirse pletórico y lleno de vida. Al otro lado de la calle había gente ardiendo, pero eso a él ya no le importaba.


Desde ese día había vuelto a hacer una vida casi normal, aunque no volvió al trabajo. No lo necesitaba; al menos durante algún tiempo. Vivía solo y tenía pocos gastos. El piso era en propiedad y tenía algunos ahorros en su cuenta bancaria. Incluso había pensado en tomarse unas vacaciones y pasar una temporada en el Caribe. Siempre había deseado ir allí y asarse al sol bañándose en las cálidas aguas. No tuvo que pensarlo mucho y pronto tuvo comprados los billetes de avión. Pasaría unos días tranquilos en casa y luego saldría de viaje.

En realidad ya había olvidado todos los peligros que parecían acecharle y ya no tomaba excesivas precauciones al cruzar la calle o al coger el coche, pero esa noche volvió de nuevo el pánico. Las pesadillas lo hicieron sudar una vez más en plena noche, y las llamas volvieron a estar presentes en esta ocasión, pero esta vez era un avión el que ardía, y él estaba allí, viéndolo todo, escuchando las explosiones... y muriendo. En la pesadilla había llegado a morir, y cuando despertó, lo hizo sudoroso y jadeante, con el corazón a punto de desbocarse. Era una nueva advertencia. La pitonisa volvía a recordarle que estaba en peligro. No podría ir al Caribe, o al menos no de momento, y desde luego no en avión. Rompió los billetes y no volvió a pensar en ello. No importaba. Tampoco advertiría a la compañía aérea de que el avión se incendiaría. Sin duda mucha gente moriría en aquel vuelo, pero sinceramente le tenía sin cuidado. Él no estaría allí.

Enchufó el televisor porque no podía dormir, y estuvo unos minutos haciendo zapping con el mando. De pronto se detuvo en uno de los canales. Estaban echando una película que le hizo sonreír. Era Aeropuerto, o una de esas en las que el avión acaba destrozado. Era curioso que acabara de tener la pesadilla y que ahora estuviese allí, desvelado sin poder dormir, viendo aquella película. Ahora empezaba lo más interesante. Una explosión en uno de los motores había ocasionado un fuego en el avión. Todos gritaban. Allí estaba él viendo aquello cuando una nueva explosión se produjo, pero esta vez no fue en el televisor. Esta vez fue en la cocina. Una llamarada salió de la oscuridad arrasando el televisor y la silla donde él estaba sentado. Al día siguiente el periódico local hablaba de una explosión ocasionada por una fuga de gas. A pesar de la violencia de la misma ―decía la periodista―, sólo había que lamentar daños materiales y la pérdida de una vida.












El suicidio no es tan malo






Pesaba poco más de cuarenta kilos, lo cual teniendo en cuenta que su estatura era de un metro setenta, hacía que aparentara estar famélica. Pero no era hambre lo que pasaba. Lo suyo más bien era ya un sufrimiento continuo durante años de matrimonio infeliz. Las personas tenemos un alto grado de aguante, y desde luego las mujeres más que los hombres, pero todo tiene un límite. Lo que se aguanta un día, tal vez se pueda aguantar una semana, un mes, un año, o varios, pero no hay nada que se pueda perpetuar por siempre.


Claro que hay personas que parecen haber nacido con mala estrella y todo da la sensación de que está en contra de ellas. Algunas de estas personas pueden cambiar su sino modificando su forma de ver las cosas, siendo menos negativas y creando de este modo una energía más positiva a su alrededor. Después de todo, el universo entero está basado en la energía, y nosotros somos parte del universo; parte de esa energía que nos rodea y de la que estamos compuestos. Pero son muchas las personas que son incapaces de manipular por sí mismas la configuración de esa energía, y todo acaba siendo negativo a su alrededor, sin que aparentemente sean capaces de modificar ese destino fatal que se vislumbra en el horizonte de sus vidas.


Mara era una de esas personas que se dice que han nacido de culo. Hija de padre alcohólico y de madre siempre tan borracha o más que el padre, no se podía decir de ella que hubiese tenido una infancia feliz. Ni siquiera sería correcto decir que había tenido infancia de ningún tipo. Las circunstancias la habían hecho madurar mucho más rápidamente que otros niños de su edad. Cuando los demás dedicaban su tiempo a jugar, ella tenía bastante con buscarse la vida por su cuenta. Sus padres se pasaban semanas enteras en medio de una total embriaguez y ella tenía que encargarse de sus dos hermanos menores. Mirándolo retrospectivamente, resultaba increíble que hubieran sobrevivido, teniendo en cuenta además, que en los breves periodos en que el sopor no dominaba a su padre, el mayor pasatiempo de éste era apalear a sus hijos. Y apalear en el sentido literal del término, dado que era precisamente un palo lo que utilizaba.


En una ocasión ―recordaba Mara―, un mal golpe dejó ciego de un ojo al más pequeño. En el hospital tuvieron que decir que se había caído, porque el miedo de hacer enfadar a su padre era como una espada de Damocles que colgaba siempre encima de sus cabezas. Era muy triste vivir odiando a sus padres y malviviendo con lo poco que sacaba pidiendo en las esquinas, pero nunca había tenido el valor suficiente como para abandonarlos. Tenía miedo de las consecuencias que eso le hubiera podido reportar si su padre los encontraba. Tal vez si se hubiera atrevido a irse sola, todo hubiese sido más fácil, pero se sentía responsable de sus dos hermanos chicos, y si alguna vez hubiera reunido el valor de irse de casa, lo hubiera hecho con ellos. De eso no tenía ninguna duda.

Ahora todo eso podría parecer muy lejano si hubiera conseguido cambiar de vida, pero realmente solo había cambiado de dueño. Su padre había muerto años atrás de una de sus enormes borracheras. La cirrosis había acabado con una vida de excesos a base de vino de garrafa y de tetrabriks adocenados. Semanas enteras sobreviviendo únicamente del combustible de bajo rendimiento que el alcohol le proporcionaba al cuerpo, sin más alimento que los polvos con que hacían y le daban color al vino de garrafa. Lo extraño es que hubiese durado tanto. En cuanto a su madre, se la llevó por delante una paliza con el mismo palo que era responsable de que su hermano fuera tuerto y medio imbécil.


En ocasiones se echaba a ella misma la culpa de algunas de las borracheras de sus padres, dado que al fin y al cabo se las podían permitir por el dinero que ella conseguía. Recordaba que de muy pequeña su padre recogía cartón y robaba cobre aun a riesgo de su vida porque en más de una vez había cortado cables eléctricos. Sólo en una ocasión tuvo un percance serio que le dejó inútil el dedo meñique de la mano izquierda. Tieso y tiznado, su padre bromeaba a veces ―las pocas en que estaba de humor―, diciendo que todavía le servía para hurgarse la nariz.


Pero ya poco después de aquello, su padre se convirtió en un auténtico alérgico al trabajo, y rara era la ocasión en que "hacían la calle" él y su esposa para recoger el escaso tesoro que suponían las cajas de cartón abandonadas. Y ya desde entonces y durante mucho tiempo, fue ella prácticamente la única fuente de ingresos de la familia. Recordaba con lágrimas en los ojos lo que tuvo que hacer con su cuerpo de niña primero y de adolescente después, dejándose sobar por manos sudorosas y alientos fétidos. Era la única manera de conseguir lo bastante ―que era poco― para sobrevivir. No bastaba con estar en la esquina sosteniendo un vaso de hojalata y esperar que alguien se animara a hacerlo tintinear. Pronto se dio cuenta de que la única forma de conseguir algo más era usando su cuerpo. Al principio lo hizo con miedo y asco. Con el tiempo el miedo desapareció y la repugnancia permaneció. Pero podía soportarlo y así lo hizo durante años, hasta que su príncipe azul la rescató de aquel infierno.


Pero su inexperiencia en juzgar a la gente le impidió ver que no se trataba de un príncipe azul, sino más bien de un príncipe negro. Un auténtico príncipe de las tinieblas, malvado y desconsiderado que solo buscaba un buen cuerpo que poder usar y abofetear a discreción. Esa había sido su historia. Su corta y a la vez larguísima historia, porque a pesar de su juventud, ya había vivido mucho. Demasiado quizás.


Demasiado. Eso era lo que pensaba muchas veces, que ya había vivido demasiado. ¿Y qué hay que hacer cuando uno cree que ya ha vivido más de la cuenta? La conclusión siempre acaba siendo la misma: El suicidio.


Un par de años antes ya lo había intentado cortándose las venas. Como no disponían de bañera en casa, había llenado el barreño que utilizaba para lavar la ropa, de agua caliente, casi hirviendo. Había leído en algún libro de romanos que así no dolía. Muchos se habían quitado de ese modo la vida en aquélla época. Y después también. Al principio le había dado una cierta aprensión el hecho de rajarse las venas a la altura de las muñecas, pero una vez se cortó las de la mano derecha, las de la izquierda ya no le costaron tanto. El barreño de tiñó de un rojo púrpura inmediatamente, y sus ojos se nublaron. Se sintió flotar y vio una extraña y brillante luz blanco azulada. Por primera vez en su vida creyó ser feliz. Pero la felicidad le duró muy poco. El imbécil de su marido volvió demasiado pronto a casa, y aunque estaba borracho como una cuba, pronto comprendió lo que ella había hecho y tuvo la suficiente sangre fría como para atarle las muñecas con unos mugrientos paños de cocina y llevarla al hospital.


En el hospital se mostraron excesivamente eficaces y consiguieron hacerla volver de la brillante luz que tanto la había tranquilizado.

Tardó casi un año en volverlo a intentar, y esta vez lo hizo utilizando el gas. Tenían un horrible horno casi prehistórico que malfuncionaba con butano, pero que precisamente por sus completas carencias en cuanto a sistemas de seguridad resultaba ideal para llenar la casa del fétido gas. Pronto perdió el conocimiento y quedó tendida en el suelo. Su muerte no sería tan agradable como la que ocasionaría la mala combustión de este gas que provocaría monóxido de carbono. Eso sería lo que se conoce como la muerte dulce; lo había leído recientemente en una noticia donde una familia entera había muerto a causa de la inhalación de ese monóxido. Habían muerto todos mientras dormían. Respirar butano sin quemar no sería tan eficaz posiblemente, pero suponía que sí que sería lo suficiente.

Esta vez no fue su marido, sino los vecinos quienes se dieron cuenta de lo sucedido debido al fuerte olor que salía de la vivienda. Alguien aporreó la puerta hasta que se abrió sin demasiados problemas. Una vez más llegó al hospital a tiempo de que se recuperara. Eso le valió además un par de palizas extras al volver a casa.


Un tercer y último intento hasta la fecha para quitarse la vida había sido la ingestión de un montón de barbitúricos que había encontrado removiendo el contenido de las basuras. Algún desaprensivo había hecho limpieza del botiquín y lo había bajado con el resto de los desperdicios. Ante la duda de lo que podría servirle y lo que no, acabó ingiriendo una mezcla un tanto extraña de calmantes, somníferos, antibióticos, e incluso alguna aspirina caducada. También en esta tercera ocasión acabó en el hospital llevada por su marido. Le hicieron un lavado de estómago y su marido se encargó de la rehabilitación posterior a base de golpes de todo tipo.


Cada vez estaba más harta de todo y se sentía, además, torpe e inútil por no haber sido ni siquiera capaz de quitarse la vida por sí misma. Nunca hubiera pensado que pudiera resultar tan complicado.


Vivían en un quinto piso en un estado lamentable, de donde ya les habían comunicado que iban a sacarlos se pusieran como se pusieran porque la finca no cumplía con los requisitos mínimos de seguridad y salubridad. Pero su marido se empeñaba en seguir arreglando cosas a pesar de todo. Esa mañana había empezado con la barandilla del balcón. Había arrancado la anterior que estaba totalmente oxidada y se caía a pedazos, y estaba colocando otra más pequeña que no alcanzaba a cubrir la totalidad del hueco dejado por la antigua baranda. Pero eso parecía no importarle demasiado; posiblemente tuviera previsto traer algún otro pedazo y atarlo con hilo de alambre.


Esa mañana había salido al balcón junto con su marido porque éste se había empeñado en que sostuviera la barandilla mientras él la ataba chapuceramente. No pudo evitar pensar en lo que ocurriría si se dejaba caer desde esa altura. Todo acabaría rápidamente y en esta ocasión nada podría salvarla. Cuando la recogieran estaría destrozada y por mucho que se apresuraran en llevarla al hospital, llegarían tarde.

Su marido se levantó y se quedó de pié junto a ella mirándola.

―¿En qué estas pensando si puede saberse?―mientras le hacía la pregunta se giró y miró hacia abajo.


Fue en ese preciso instante cuando algo en la cabeza de Mara hizo que se decidiera. Esta vez no iba a fallar.

Soltó la barandilla con un sonido metálico que sonó como si proviniera de muy lejos. Su marido se dio la vuelta y la miró de nuevo. Ella extendió los brazos...


...y empujó a su marido.


Llegó rápido al suelo con un sonido como de sandía, y quedó totalmente quieto. Unos segundos después una enorme mancha de sangre se extendía alrededor del cuerpo. "Después de todo, el suicidio no es tan malo"―pensó Mara.








Sobre el autor






Ramón Cerdá, el autor de la novela EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS, es un escritor polifórmico que se ha estrenado tanto en novelas de corte erótico "CONFIESO" con la que ha vendido más de 70.000 ejemplares, pasando por el ensayo, la novela fantástica y ahora el cuento.



En "Hazle caso a tus sueños" y "El suicidio no es tan malo", Cerdá buscará el interior de la mente humana, realizando un viaje hacia lo subjetivo sin huir por ello de la realidad que nos envuelve. Un punto de vista muy humano que frecuentemente identificamos con el subconsciente, algo más mental que práctico, pero que yace inherente en nuestros actos más simples, y que Cerdá nos trae mediante un canal difusor del conocimiento: La literatura. Una literatura que, este blog, LITERATURA DEL MAÑANA le está muy agradecido a este autor, el cual ha tenido el gusto de traernos sus trabajos hasta nuestras puertas, pasando a formar parte del nutrido grupo de autores que han participado en estas páginas, como un colaborador más, que ya es.









Copyright:




De los relatos e imagen:
©Ramón Cerdá Sanjuán



De las fotografías (en los cuentos)
©Abi Pap, 2009




Publicado en este blog bajo consentimiento del autor:












viernes, 23 de octubre de 2009

Conferència sobre COACHING



Conferència:


COACHING: L'ART DE SER COM VULL


STRESS, ANSIETAT, PROBLEMES PERSONALS, LES RELACIONS DE PARELLA I ALTRES ASPECTES DE LA NOSTRA VIDA QUOTIDIANA I QUÈ ENS AFECTEN FENT-NOS OBRAR SENSE SER AMOS DE NOSALTRES MATEIXOS,SÓN MILLORABLES.


JORDI OLLER, PROFESSIONAL COACH, ENS EXPLICARÀCOM FER-HO, TOT SUPERANT LES NOSTRES PORS I APRENDRE A CONTROLAR LES NOSTRES EMOCIONS, PER VIURE MÉS FELIÇOS.


Presenta: Àngel Brichs

(Psicoterapeuta i membre de la Junta directiva de l'Ateneu)


Organitza: ATENEU TERRASSENC


DIMARTS, 27 D'OCTUBRE DE 2009

a 2/4 de 8 del vespre


A L'ATENEU TERRASSENC


més informació:



Ca. Antoninus Pius, núm. 79 baixos
Terrassa

miércoles, 21 de octubre de 2009

Kamchàtka en México



El espectáculo de teatro de calle Kamchàtka, arriba a México, primer país que visitarán en su gira por América Latina.







Cartel Publicitario. Cortesía de Adrian Schvarstein para LITERATURA DEL MAÑANA






Para saber más:




martes, 20 de octubre de 2009

Nous tallers d'escriptura literària i de Català a l'Ateneu Terrassenc

Per a més informació cliqueu sobre les imatges següents:















Font: Grup d'Acció literària i filològica de l'Ateneu Terrassenc

www.ateneuterrassenc.terrassa.net

Segon taller de català per a immigrants a l'Ateneu Terrassenc



Per segona vegada, el cap de la Vocalia d'Acció Literària i Filològica de l'Ateneu Terrassenc, l'escriptor Àngel Brichs, liderarà el TALLER DE CATALÀ PER A IMMIGRANTS a l'Ateneu.






Per a més informació, cliqueu en la fotografia

Amor musical

Com molts lectors del bloc sabeu, ahir es va fer la presentació del llibre VALORS PURS.



Per cortesia de la Vocalia d'Acció literària i filològica de l'Ateneu Terrassenc, us fem arribar, perquè tots i totes en podeu gaudir, un vídeo amb una peça de piano que surt dins del CD del mateix autor, Pere Cardús i Puig, la qual va ser interpretada per ell mateix, ahir, a la seu de l'Ateneu Terrassenc i què es titula "PRINCESA DEL MAR".



ESPEREM QUE US AGRADI!
























Fotografies de l'acte




"Una música que enamora el cor de les persones..."

Àngel Brichs


Per veure el vídeo, premeu en el play:






domingo, 18 de octubre de 2009

Libros de autoayuda para parejas



Hoy les vamos a aconsejar un libro que rompe, si bien con todo, casi. En sí, habla de cómo es posible actuar de una forma diferente para con tu pareja. Se titula "Por qué los hombres aman a las CABRONAS" y está orientado a todo ese público femenino que no sabe decir que no cuando llega el momento. O sea, a todas esas mujeres que son utilizadas por los hombres a su antojo y durante toda la larga y extensa vida que puede durar una relación conyugal. La autora, Sherry Argov, toda una personalidad en el mundo de la radio y que es muy seguida en el sur de California, explicará en esta guía como puede ser posible mantener un rigor en la estética del juego sentimental. He aquí el subtítulo del libro: "de tapete a chica de ensueño", algo que, sin duda, saca a relucir lo que el libro representa.Una obra que, igual como pudimos descubrir con otros libros de otros autores anglófonos, ha desembarcado en la red en un nuevo formato que difiere del e-book. ¿Os acordáis de la película "EL LECTOR" que ya os comentamos aquí hace unos meses? Pues bien, igual que Ralph Fiennes con Kate Winslet, los libros ya no se leen, se escuchan. Se trata de un sistema que ya se experimentó hace años y que ahora vuelve a atacar: el AUDIOLIBRO. La verdad, no está mal con este tipo de guías. Ya sabéis, se puede escuchar mientras se realizan los trabajos del hogar e incluso haciendo jogging en el parque por la mañana. Además no necesita de un costoso libro digital que le acompañe y que vale un riñón, encontrándose por tanto, en distintas compilaciones compatibles con la mayoría de formatos mp3 y mp4. Y no hay más que decir que los audiolibros son un poco más baratos que el e-libro tradicional. ¡Todo un descubrimiento!


En el libro empero, lejos de parecer una baladronada feminista, la escritora sólo quiere abrir los ojos de todas esas mujeres que sin fuerza de voluntad o por desconocimiento se dejan dominar por el hombre en todo momento. Una guía con "cien principios de atracción" que estamos seguros que satisfará los gustos de las más exigentes y las ayudará a descubrir cómo respetar su espacio. Y es que los hombres las prefieren duras, exigentes, aunque no contestarias, sí libres de decir y obrar como quieran. Es ese mismo principio de fierecilla domada lo que les atrae.

¡No dejáis que os venzan!



Para saber más...
s
acerca de la autora:

http://www.mundoextra.com/noticias/sherry-argov-autora-de-por-que-los-hombres-aman-a-las-cabronas-en-mexico/

http://libros.mysofa.es/autor/sherry_argov




sobre el AUDIOLIBRO:
http://es.wikipedia.org/wiki/Audiolibro

sábado, 17 de octubre de 2009

Presentació de llibre "VALORS PURS", a l'Ateneu Terrassenc


PRESENTACIÓ DEL LLIBRE "VALORS PURS", d'en Pere Cardús

(amb actuació de piano en directe)





Presenta: Àngel Brichs


Font: Vocalia d'Acció Literària i Filològica de l'Ateneu Terrassenc

NADA (microrrelato)





Me habían jodido bien.
Había terminado una conferencia y me hallaba a medio camino hacia mi casa.
No quise coger la moto y me acerqué a la estación del ferrocarril.
Hacía diez minutos que me estaba esperando para coger el tren cuando me di cuenta de que aquél chiste que me habían contado desde pequeño era del todo verdadero. Era ese de los Retrasos Especiales, Necesitamos Fuerzas, Empujen. La lectura malsana del poco deseado por muchos viajeros acrónimo RENFE.
Subí en el coche tres. Era el del medio. Siempre que utilizaba este tipo de transporte me daba por escoger algún vagón del medio. Así, si la cosa iba mal, todo no estaría perdido.
Mi parada era la cuarta desde donde había subido.
Me senté entre dos chicas. No estaban nada mal. Era Viernes. Mal día, ya sabéis.
Bueno, la verdad es que no se me acudió pensar demasiado en ello. Me encontraba cansado.
Había dormido poco la noche anterior y no había comido nada desde el almuerzo. Me encontraba bastante agotado y ahora sólo me interesaba apearme en la estación de destino e irme para casa.
Pero el artilugio no paraba y yo seguía sentado allí cual broma endiablada de algún geniecillo maldito que me había tirado los tejos.
Por fin vi que el tren se detenía. Bajé en la estación. "Demasiado grande para mi gusto"-pensé yo
¡Ya estamos! No era la mía.
Me cambié de vía para intentar pillar uno de regreso y me espero diez minutos. Nada. Doy media vuelta y me encuentro unos peones reparando la vía: "Vaya a hablar con el jefe de estación"
-¿Dónde está? -les pregunté
-Allí. Es la puerta blanca con luz. -respondieron secamente.
Me adelanté cruzando las vías por un puentecillo de madera.
Cuando me presenté al jefe de estación le pregunto si existe alguno de regreso. Y entonces le expliqué vagamente lo sucedido.
-No hay ninguno. El que ha bajado usted era el último.
¡Qué putada! ¡Me habían jodido bien!-pensé para mis adentros
Ahora solo me tocaba coger un taxi. Eso si encontraba alguno ya que cuando había recorrido un par de veces el pueblo me habían dado las doce de la noche.
La bruma se atenazaba a sendos lados de las calles y un frío glacial se me pegaba al cuello. No me había agenciado ropa de abrigo y las estaba pasando canutas.
Cogí el móvil y llamé: -Necesito un taxi para...en la calle...número....¡venga rápido!
Una voz entrecortada por el frío o la bebida me respondió: Valeeehg...
El impulso febril que me permitía mantenerme en pie no dejaba por menos de anular el tiriteo de mi cuerpo. No obstante, todo no eran infortunios.
Quedé en un lugar bastante transitado y allí pasaban todo tipo de chicas. Melenudas, pelo rizado, rubias, con abrigo, escotadas, todas sexys. Ninguna fea. Eso y mi friolera debía ser lo que mantenía sereno y despierto cual palo de escoba.
Se ve que el taxista se perdió. No era mi día.
Al final me recogió veinte minutos después de la llamada. Unos pocos más y me sacan con litera o me convierto en semáforo para el resto de mis días.
El taxista no tenía ni idea de orientarse. Se ve que había confundido una calle por otra. De pena.
Unos minutos más tarde llegábamos a mi casa. Baje del vehículo y me fui caminando unos metros más abajo.
Pasando por delante de los contenedores de basura vi una marca propia de los jabalíes que corretean de noche por algunas calles apartadas de mi urbanización.
Con poco ruido y mucho cabreo crucé la puerta de mi casa y me fui a cambiarme. Con algo más cómodo me adelanté hacia la cocina donde me comí las sobras de la comida que dejé hace dos días en la nevera mientras veía un cortometraje que echaban en LA2 en el que uno de los actores decía: "La vida pasa rapido, muchas cosas suceden, pero al final no somos nada y nada nos queda." Si bien algo que excedía de filosofía, hasta en esas horas de la madrugada, pero daba qué pensar.

Copyright:

Del relato:

Ángel Brichs©

De la imagen:

Abi Pap, 2009©



Mis notas del "Planeta 2009"




En el centro al lado del Presidente de la Generalitat, J. Montilla: Ángeles González-Sinde, la ministra española de cultura, que vistió un exquisito traje propio de sus esnobismos, como el de agenciarse sus departamentos comisiones de los organizadores y artistas en algunos conciertos benéficos hace unos meses. NOTA: 2



A la derecha de la ministra: José Manuel Lara, presidente de Grupo Planeta. Gran promotor de un premio que ensalza las letras españolas actuales hacia una dimensión internacional, además de ejercer una influencia notable en la difusión de la literatura castellana. NOTA: 10


por:
El eterno aguafiestas


viernes, 16 de octubre de 2009

Moncòmic, la otra cara de la historieta...




Hace días que andamos discutiendo en este blog acerca de un fenómeno que, lejos de unirnos, nos divide sobremanera. Y es que la opinión de los aficionados y profanos que rodean al mundo del tebeo está lleno de ideas yuxtapuestas. No obstante, y de la misma forma que aquí hicimos antaño, la opinión general del público adopta, en su mayoría, un afecto especial a estos reductos historiográficos, ya sea por los viejos recuerdos que a muchos nos traen o bien por ser la representación de una época determinada. Y es que el mundo de la historieta es muy amplio, al igual que el del tebeo. Pero nos dejamos uno. ¿Sabéis cuál? El único que no se ha nombrado nunca en LITERATURA DEL MAÑANA...Lo dejábamos para el final- pensarán algunos. No viene aquí el caso. Nuestra idea era abordar la cuestión artística dentro del mundo del cómic, y estaba cantado que el sustrato directo de todas nuestras habladurías representaría, sin lugar a dudas, lo que muchos entendemos como NOVELA GRÁFICA. Es éste el punto de apoyo entre la literatura y el tebeo, sin ser una cosa ni otra. Pero, en sí, ¿qué es? Es difícil asegurarlo. A algunos se les acontece como arte. A otros...nada. O un algo extravagante, difuso, como las historias de las Aguas de Mortelune de Glénat, ilustradas por un increíble Patrick Cothias en sus mejores momentos. Pero en sí es algo más que todo ello. Y la redacción de este blog, cree también, igual que muchos de sus lectores, que ya es hora de conceptualizar y puntuar las cosas por su nombre. Es por ello por lo que hemos querido reverenciar tanto a los artistas como a los guionistas de este tipo de publicaciones en la justa medida que se merecen. Hemos querido, ante todo, reflejar nuestro interés hacia ellos para que el público dejara de buscar la palabra idónea por la que nombrarlos. Una palabra que, para nosotros sólo tiene un nombre: ARTE. Y por mucho que les pese a algunos, lo es, lo fue, lo seguirá siendo, y siempre lo será. Pero no se trata de ARTE NUEVO sino de un híbrido de la biomasa literaria. O sea, un suplente de cuánto carece la literatura y el arte en sí. Un refuerzo que da un poco de cada lado y virtúa los sentidos del espectador, generando, por tanto, una experiencia cognitiva diferente medio una lectura visual más simple por la que mostramos una mayor atención. Una variante del arte que entronca directamente con las bases iniciales de la literatura. Ya que, antes de que el hombre fuese hombre, sólo existía un lenguaje: el pictograma.

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El que desee satisfacer sus conocimientos acerca de lo que aquí hemos dicho, le recomendamos que se deje caer por el monográfico "Moncòmic" (MI CÓMIC), que es un conjunto de conferencias que se celebrarán en distintas bibliotecas de Terrassa (Barcelona) durante el otoño de 2009. Un acto que se inició con la presentación (por sus autores) de "11-M: la novela gráfica". ¡No se lo pierdan!
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Una mirada sobre Londres...



Les traemos un nuevo relato que ha viajado "online" desde un país muy querido por la redacción de este blog, y también por muchos de sus lectores: la República Argentina. Un texto que más que un relato, que también, se podría tipificar como un artículo de viajes. Pero, una nota con unas profundas raíces literarias, ya que su autora, la habitual colaboradora del blog, Araceli Otamendi, que es una habitual de estas páginas y a la que LITERATURA DEL MAÑANA le tiene un afecto especial, lo engalana con toda la retórica y sentimientos que solo un escritor puede dar a conocer. La nota la hemos incluido en la sección de "paisajes literarios" en lugar de la habitual "colaboradores", que está designada a todos aquellos autores que han participado en el blog, ya que nos ha parecido más sugerente vincularla en una imagen. Y es que la capital del tan ufano ex-imperio británico, ya sea por su belleza como por su legado artístico, representa, aún en nuestros días, un lugar con un encanto muy vinculado al mundo de la literatura.













Una mirada sobre Londres

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"La búsqueda de una frase del poeta John Donne hizo que encontrara un diario de mi viaje a Londres"
Araceli Otamendi



Dice la escritora P.D.James: “Y el pasado no se mantiene estático. Sólo puede revivirse en la memoria, y la memoria es un mecanismo que nos permite tanto olvidar como recordar. Redescubre, reinventa, reorganiza. Como un pasaje en prosa puede ser revisado y vuelto a puntuar..."



Buscaba algo sobre John Donne y encontré algunas anotaciones de un viaje a Londres que hice en 1981. En esa época trabajaba y aun no tenía hijos. Ya estaba casada. Llego a Londres Setiembre de 1981. Estoy en Londres. Vine para acompañar a mi marido en un viaje de negocios. El es un ejecutivo de una compañía con sede en Buenos aires, representa empresas europeas. Viajé sola. En el aeropuerto de Heathrow tomo un taxi, un Morris Cooper, un auto enorme y negro. El asiento delantero está separado de los de atrás por una superficie de vidrio. Sólo hablo dos veces con el conductor: la primera para decirle la dirección del hotel adonde voy, la segunda para pagarle el viaje con unas libras y peniques, en monedas. En el avión que me traía a Londres conocí un hindú que hablaba perfecto inglés. Era un científico becado en una universidad argentina y volvia a trabajar a Inglaterra. Nos mostró a otra argentina y a mi las monedas con que pagaría el viaje desde el aeropuerto hasta su casa. Eran libras y peniques. Hacía más de tres años que no estaba en Inglaterra y aún las monedas le servían. Casi no hay inflación en Gran Bretaña dijo.



A navegar por el Támesis
Apenas dos horas después de llegar al hotel llamó mi marido por teléfono: él aún estaba en una convención, y, en un rato, me avisaba, nos pasaban a buscar por el hotel para ir a navegar por el Támesis. Pensé que iba a navegar en un velero y me vestí con jeans y un pullover, bien deportiva. Me equivoqué. En la puerta del hotel nos esperaba un Jaguar nuevo con chofer y galera y ahí me di cuenta que el viaje por el Támesis iba a ser algo más que una vuelta en un barco de vela. En el trayecto desde el hotel hasta el barco, pude ver algo más de Londres, reconocí en algunos edificios la arquitectura de algunos lugares de Buenos Aires. Me resultaba una ciudad familiar. En el muelle no nos esperaba un velero sino un enorme barco iluminado. Adentro había una fiesta para todos los hombres de negocios que asistían a esa convención. Había llegado mucha gente. Ibamos a comer mientras navegábamos por el Támesis. Me senté con mi marido y dos de los ejecutivos de la empresa anfitriona. Uno de los hombres se asombraba de que fuera tan joven y estuviera casada. O tal vez no se asombraba y lo fingía. El inglés hablaba en perfecto castellano y era amable. Nos preguntaba acerca de la situación que se vivía en la Argentina. Estamos en una dictadura, esperamos estar pronto en una democracia, dijimos. El dijo que no sabía lo que era vivir en una dictadura. Durante la comida escuchamos un conjunto musical, dos hombres y una mujer que tocaban la guitarra y cantaban y algunos de los invitados bailaron. Después de un rato hablábamos de espectáculos. Yo quería ir al teatro, a ver alguna obra de Shakespeare. Entonces el inglés me recomienda ver la ópera rock “Evita” que se estaba representando en Londres. Nos cuenta el argumento. Esa ópera tergiversa bastante la verdad de la Argentina, la verdad histórica, le contestamos. El inglés nos preguntó entonces por qué, ¿no era cierto lo que mostraba la ópera? Era largo de explicar, tratamos de que nos entendiera. Finalmente el teatro quedó descartado. El Támesis iluminado de noche donde circulan barcos es un espectáculo lindísimo. Las luces de los barcos se reflejan en el agua, parecen soles diminutos encendiendo la noche. Las aguas de este río fueron limpiadas y son ahora transparentes. Pienso entonces en el Riachuelo, nuestro Riachuelo, tan sucio y negro. ¿Por qué no pudimos lograr limpiarlo, tener aguas limpias como las del Támesis? Al volver al hotel ya no nos llevará el Jaguar sino un ómnibus contratado especialmente para los invitados de la fiesta. Viajan muchos ejecutivos europeos, entre ellos italianos. Algunos han bebido en exceso durante el viaje en barco. Uno de ellos, bastante borracho me dice algo en italiano, algo así como que no estoy casada y qué hago ahí. Le muestro la alianza de oro en el dedo anular. Estoy casada por civil y por iglesia le digo. Se queda callado, está borracho, no le hagas caso, dice mi marido. Unos días después, en una comida de cierre de la convención, tendré que aguantar otro comentario, esta vez de un español sentado a la misma mesa donde estamos mi marido y yo. Antes de que el presidente de la compañía inglesa haga el tradicional brindis por la reina ,“Save the Queen”, el español se referirá a los sudamericanos como “sudacas”. Habla en general, refiriéndose a gente de Sudamérica. Soy argentina, no soy sudaca, pienso. Es la primera vez que escucho a alguien pronunciar esa palabra delante de mi. Nos cruzamos miradas con mi marido. A los argentinos y a los sudamericanos en general nos dicen sudacas, me dice él. Tengo ganas de que la comida termine pronto y salgamos de ahí.



Recorro la ciudad
Perderse por las calles de Londres resulta un juego interesante. No tengo tiempo para visitar museos, quiero ver gente, conocer las calles. Es la manera en que entiendo los viajes, los lugares. Entrar en un bar y tomar un café puede enseñarme más sobre una ciudad que mirar los cuadros, por ejemplo. Entonces entro en un bar a tomar café y me encuentro con mucha gente mal vestida, hombres con la barba crecida y aspecto de mendigos tomando café por unos pocos peniques. Me gusta mirar las caras, escuchar las voces, estar en otros ámbitos. También por la calle veo mucha gente de piel oscura, seguramente de origen oriental, de países árabes, de la India. Los colonizadores reciben ahora el flujo de la inmigración de los países que colonizaron. La gente de esta ciudad en general es amable. Distingo a los típicos habitantes ingleses porque visten con traje oscuro, sombrero y paraguas colgado del brazo. Me parecen sumamente formales. También hay mucha gente joven vestida de manera informal. Compruebo varias veces que la arquitectura de la ciudad es parecida a muchos lugares de Buenos Aires. Quiero ir a Liverpool, la ciudad de los Beatles, pero es lejos. A la tarde, casi de noche se ve en los pubs mucha gente bebiendo. Casi toda gente que ha salido del trabajo bebe unas copas antes de regresar a su casa. A los hombres que están en los pubs se los ve salir un rato después con las mejillas de color rojo encendido, señal de que han bebido bastante. Es costumbre, me dicen, ir al pub después del trabajo. Entrar a uno, asomarse ahí adentro es como entrar a una nube de humo de cigarrillo y olor a alcohol, voces de muchas personas hablando al mismo tiempo y música. Lo otro es caminar cerca del Támesis, ir a Hyde Park. Este es un parque donde hay sillas reposeras de lona y donde la gente se sienta tranquilamente. También hay bancos de madera cerca. Ningún banco está dañado, otra señal de que estoy en un país del primer mundo.



La Catedral de San Pablo
Decido visitar iglesias, la Abadía de Westminster y la Catedral de San Pablo. En esta última se casó Lady Di. Cuando la visito está todavía el ramo de novia de Lady Di en una vitrina y están también en todas partes, por todos los rincones de Londres recuerdos de ese casamiento. Compro una moneda, que aún conservo. De un lado está la cara de Lady Di de perfil, del otro, los perfiles de ella y del príncipe Carlos. ¿Quién sabía que todo iba a terminar tan mal? Que de Lady Di iba a quedar sólo el recuerdo de esa mujer joven que se hizo querer por su pueblo y que se convertiría años después en un mito. ¿Quién sabía, ahora me pregunto, que pocos meses después de estar ahí la Argentina entraría en guerra con Inglaterra? Apenas unos meses después Charly García iba a componer “No bombardeen Buenos Aires” donde dice: “Pero no bombardeen Buenos Aires....Los gurkas siguen avanzando, los viejos siguen en TV, los jefes de los chicos toman whisky con los ricos mientras los obreros hacen masa en la Plaza como aquella vez...”. También Jorge Luis Borges se iba a referir a la guerra de Malvinas en el poema “Juan López y John Ward” que finaliza con los versos: “Hubieran sido amigos pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno Abel. Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen. El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender”. La catedral me impresiona, es enorme, imponente. La cristiandad llegó a Londres en los primeros siglos d.C. y la Catedral existe desde el año 604. Ahí edificaron su catedral los anglo-sajones, los normandos la reconstruyeron – desde 1180 en adelante – y llegó a ser una de las iglesias góticas más grandes de Europa. Después de su destrucción en el Gran Incendio de Londres en 1666 fue reconstruida por Sir Christopher Wren y es su obra maestra. Sobrevivió los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y más de dos millones de personas la visitan durante el año. Pagando una moneda puedo escuchar a la mañana un coro de voces maravillosas. Es un sitio histórico, guarda además, los restos del Almirante Lord Nelson y del Duque de Wellington. Hay capillas alfombradas como la de la Orden del Imperio Británico. La orden fue creada por el rey Jorge V en 1917, en un momento crítico de la primera guerra mundial. Para quién doblan las campanas Finalmente encuentro lo que buscaba: la efigie de John Donne, poeta y adivino (1573-1631). Fue la única estatua de la Catedral de San Pablo que quedó ilesa del Gran Incendio. Donne fue quizá el más apasionado de los poetas isabelinos y también un profundo filósofo cuyos pensamientos y escritos aún ejercen su influencia. El gran poeta, ya enfermo se envolvió en una mortaja atado de pies y cabeza y con los ojos cerrados posó para un retrato que dio origen a la escultura que estoy viendo. El poeta guardaba el retrato como un constante recordatorio de su mortalidad. Isaac Walton, su biógrafo cuenta que Donne hizo la estatua mirando hacia el este porque de ahí él esperaba el Advenimiento del Señor. Después de su muerte, el retrato fue entregado a Nicholas Stone para que hiciera la efigie tamaño natural. Con la iniciativa del rey Jaime I se hizo sacerdote y seis años más tarde lo nombraron Decano de San Pablo donde se hizo famoso por sus maravillosos sermones. En su libro “Devociones” Donne escribió estas palabras, repetidas en tantas ocasiones: “Ningún hombre es una isla, entero en si; cada hombre forma parte de un continente, parte del conjunto... La muerte de un hombre me disminuye porque soy parte de la Humanidad; por lo tanto nunca averigüé para quien doblan las campanas; doblan para Vos”. Le encuentro sentido a la frase. “Por quién doblan las campanas” ese es el título de una novela de Hemingway, una de las que más me gustan del autor norteamericano. Leí casi toda la obra de Hemingway en mi adolescencia.



La Abadía de Westminster
La Abadía de Westminster es de otro estilo, me queda muy cerca del hotel. Lo primero que llama mi atención al entrar es la Tumba del Soldado Desconocido rodeada de amapolas rojas de Flandes. La leyenda atribuye la fundación de la Abadía a Sebert, rey de los Sajones del este, muerto en 616, bajo la influencia de Mellitus, primer obispo de Londres. Mallory, en su Morte d Arthur, narra cómo en tiempos aún más remotos el rey Arturo organizó un torneo no lejos de allí: de cómo la reina Ginebra festejaba el mes de Mayo en prados cercanos y de cómo el cadáver de la hermosa Elaine fue llevado en una falúa por el Támesis para ser enterrado en Westminster con todos los honores. Nadie se a atrevido a apuntar la posible sepultura de Elaine en la Abadía, aunque sí se muesra la tumba de Sebert erigida por los monjes en 1308. Nuevamente, por una moneda, puedo escuchar un bellísimo coro. Durante las horas del servicio religioso la abadía rinde tributo a lo mejor de la música inglesa y a los compositores ingleses de música sacra. Es el lugar de coronación de los reyes. También hay un Museo de cera donde se pueden ver estatuas de personajes famosos como Lord Nelson y Carlos II. No me gusta mucho el Museo de cera, aunque es interesante conocerlo.

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"Muchos me han escrito, después de leerla, que Londres no ha cambiado y mi nota sería actual, según la descripción que hago ahí, transcurridos más de veinte años cuando la publiqué."

Araceli Otamendi

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El cambio de guardia

Una mañana me empecino en ir a Buckingam Palace a ver el cambio de guardia. No estoy sola, hay cientos de turistas que como yo quieren ver el espectáculo. En las puertas del Palacio me encuentro con un español y dos colombianas y es inevitable conversar con ellos. El español nos cuenta que ha alquilado un auto y ha recorrido ya unos cuantos kilómetros de Inglaterra. Le pregunto cómo es manejar con el volante a la derecha y me explica: vas por el otro lado, adelantas por la derecha, haces al revés de cómo manejas siempre. Las colombianas me cuentan cómo son las playas de su país, de arenas blancas y agua transparente. El cambio de guardia implica que un montón de soldados de uniformes rojos y sombreros negros desfilen, marchen, y participen de una ceremonia que no entiendo muy bien, es en sí mismo un espectáculo. Después de un rato termina y los turistas se dispersan. A la tarde convenzo a mi marido acerca de alquilar un auto, le cuento lo que me ha dicho el español.



El viaje en auto
El auto se maneja como cualquier auto, sólo hay que adaptarse a la circulación que es distinta. Es lindo recorrer la campiña inglesa, el pasto es muy verde y a lo lejos se pueden ver cada tanto algunos castillos. Quién sabe quién vive en ellos . Recorremos el sur de Inglaterra. Entramos a pueblos con casas que parecen salidas de postales, las calles están asfaltadas y casi no hay veredas, es uno de los tantos detalles que hacen que me dé cuenta de que estamos en el “primer mundo”. Llegamos a Southampton. Mi marido sigue trabajando ahí, yo me dedico a mirar. El paisaje, aunque nublado, es siempre bello.



El tren
Unos días después nos vamos a Dover en tren. En Dover vamos a tomar el overcraf para cruzar el Canal de la Mancha y llegar a Calais, el siguiente destino es París. Tomamos el tren en Londres. Es un tren del “primer mundo”, los asientos tienen el tapizado nuevo, no hay nada roto. En él viajan turistas de otros países europeos y también ingleses. Después de un rato de andar lo primero que advierto es que dos parejas que viajan en los asientos al otro lado del pasillo se cambian las medias y los zapatos delante de todos, como si los demás no existieran. Tienen aspecto de suecos o de alemanes. Los miro, conversan entre ellos. Después miro el paisaje, la campiña inglesa. A lo lejos se ven algunas ovejas pastando y algunos castillos. Llegamos a Dover

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Dover- Calais
Dover es la ciudad de los acantilados, unos preciosos acantilados blancos. Vamos a tomar el overcraf que nos llevará a Calais. El hovercraft es una embarcación que circula sobre un colchón de aire. Lo veo llegar: para que bajen los pasajeros el colchón de aire se desinfla. Antes de partir se vuelve a llenar de aire. Hay tormenta, llueve a cántaros. El mar está encrespado y gris y las olas son altísimas. Como estamos en el primer mundo el barco partirá igual, haya o no tormenta. La sensación de navegar sobre el colchón de aire con tormenta no sé si no es peor que volar en avión en iguales condiciones meteorológicas. Así nos alejamos de Dover rumbo a Calais, Francia. Miro el mar, las olas son enormes y el overcraft se mueve continuamente. A través de las ventanas se ve cómo cae la lluvia y el cielo gris fundido con el color gris del mar. Me voy de Inglaterra con cierta pena: no pude visitar la ciudad de los Beatles. En definitiva no sé si me importa, ahora el destino es Francia donde voy a escuchar otras voces, visitar otros ámbitos.


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COPYRIGHT:

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Del artículo "Una mirada sobre Londres"
© Araceli Otamendi

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Publicado en este blog bajo consentimiento de la autora:







jueves, 15 de octubre de 2009

EL MEU ALTRE DISCURS...



“Cuando empecé a cantar como quería, mis discos, poco a poco, dejaron de venderse.”
Cristina Rosenvinge



No va ser un acte amb un gran aforament de públic. No va ser un acte innovador. En sí, no va ser digne d'existir sinó fos perque no sabíem que aquell actor de teatre que vingué, l'Adrian Schvarstein ens gratifiqués, amb llur generositat amb una sèrie de comentaris vers un moviment teatral que te més d'expressió que de teatre de carrer. No parlem de res més que del fenomen "Kamchàtka". Un substantiu singular què, sens dubte, ens portarà a imaginar-nos una penínsul·la siberiana remota que obre llurs tentacles al nord-est de les illes Kurils. Però, el que no sabíem és que un actor jueu nascut a Buenos Aires i fill adoptiu de Catalunya com es veu a sí mateix, ens enlluernaria amb alguna cosa més que una vulgar teoria ben documentada sobre els efectes i conseqüències del que els fenòmens socials com la immigració poden aportar al món de les arts escèniques. No teníem ni idea que en aquell catorze d'Octubre d'enguany, descobriríem, de la mateixa manera que en un seminari s'ensenya, les diverses virtuts i formes de la consciència humana.




A la fotografia: “D'esquerra a dreta: Ferran Lozano (director del Centre de Normalització lingüística de Terrassa i Rubí), Adrian Schvarstein i Àngel Brichs” a l'interior de l'Institut el Teatre un cop acabada la conferència.



Mitjà quelcom tan primigeni com el principi de la raó, mai millor dit, Schvarstein explicà com un fenomen tan poc preparat com Kamchàtka, de fàcil desenvolupament (per tractar-se d'una escenografia on es barreja el llenguatge de signes i l'acció constant dels seus protagonistes), encara que no a l'hora de preveure aquella sincronització sempre necessària entre els actors, havia sigut el fruït d'un taller d'estiu cel·lebrat al barri de Poblenou. Una activitat no buscada que, en poc més d'un any i mig ha recorregut més de setze països amb un èxit espectacular. Una actuació que ha despertat passions, rauxes, pors, alegries...sense haver de provocar el somriure ni promoure res, ja que el públic n'és el seu actor principal. Els kamchàtka, que és així com s'anomenen els vuit integrants de l'espectacle, tan sols es limiten a fer la seva, indiferents, apartats del món exterior. Com si es trobessin dins d'una bombolla d'aire. I és el públic qui els escridassa, els pren per immigrants, per indigents, per rodamons, per jueus. Però ells no el coneixen el món. Representen la bondat personificada i la gent que els envolta són els únics que han de trencar la bombolla que els separa d'aquell exterior corrupte i brutal. Alguns els entenen i, impel·lits d'una invisible força interior, els condueixen allí on volen, tot fent coses inconcebibles (banyar-se vestits en una font, estirar-se al terra de panxa amunt a prendre el sol a la plaça major de Tàrrega o escridassar-los i insultar-los en algunes ciutats italianes). Però, generalment, la gent es suma a la cosmogonia que verteixen els kamchàtka, tot fent com ells, com tornant cap aquell principi d'infantilisme que tot home i dona poseeix. Un principi de llibertat i franquesa extrema que fan esquerdar la façana misteriosa de les persones per veure dintre d'elles tal i com són.
Aquestes i moltes d'altres foren les idees que vaig poder extraure en els cent vint minuts que va durar la conferència d'aquest creador. Uns minuts que van permetre'ns valorar la trajectòria d'aquest actor que fa més de vint anys que es dedica al món del teatre. Un personatge que, de la mateixa manera que un clown, canvia de cara fent una comèdia, una òpera i qualsevol cosa que se li fiqui pel davant sense immutar-se, tot procurat d'una incansable força vital que, pràcticament, jo no hi vist mai en ningú. Les persones que ens trobàvem a la sala, vàrem quedar meravellades d'una explicació d'un fet tant simple com és el principi de no fer res com a subjecte de teatre en sí mateix. I és que, la persona humana, moguda sempre per les aparences i mancada de la llibertat de pecat original, no li cap a la ment despersonalitzar-se a ella mateixa fent coses que produeixin vergonya o ira. És a dir, obrant d'una forma natural, oblidant l'artificialitat que ens hem creat per nosaltres mateixos i de la que els kamchàtka en queden absents. I és allí, en aquella petjada de gegant que fa la persona per creuar la bombolla que separa el món irreal que vivim dels nostres instints animals la teràpia de la nostra existència. I són aquells actors escènics, els que tenen cura d'exportar-la a tot arreu mitjà el seu particular canal de comunicació de masses.


"POR ESTO Y MUCHO MAS VALE LA PENA !
La noche que siguió su aparición en Saignes, sentí una transformación operarse en mí, habíais hecho de mí, con gran suavidad, delicadeza y con fina inteligencia, una hermana, me habíais “trastornado” y creo seguirlo estando todavía."
SAIGNES EL 09/08/ 09
ANNE BRUNOT

Fragment d'una carta d'una admiradora de Kamchàtka, quan el show passà per Aurillac (França). Cortesia d'Adrian Schvarstein



Representa per tant Kamchàtka el futur del teatre o una estètica independent que diversos artistes de la performance com Kaprow i d'altres ja havien utilitzat? Lluny de pensar tot això, i sense anar-nos més lluny d'on hem arribat, hem de dir que la busca de l'art que ha fet l'home durant els darrers vuitanta anys, el qual li ha obligat a quedar-se en una estètica amb molt canvi i poca novetat, per por a inventar el que segons molts artistes pensen que està tot inventat, vertebra l'aparició de fenòmens que ens poden semblar causals però que són la conseqüència directa del renaixement de l'art i la matèria en els seus valors més extrems i primigenis. Una espècie de tornada als orígens de l'home que no solament ha eixit en teatre sinó que també existeix en la pintura, la fotografia i la literatura. I kamchàtka n'és la seva representació clara.
El minvat públic que es quedà a la sala (on gràcies a un muntatge online es van visionar els vídeos de you tube de Dans, Kamchàtka i d'altres interpretacions escèniques de Schvarstein com Habitaculum -la futura casa dels Kamchàtka- un locutori reconvertit on cada cabina s'ha convertit en una habitació que ens conduïrà -mitjà fragàncies, objectes i d'altres- a diverses parts de la Terra), anà seguint amb clamorosa atenció els relats del seu autor com si d'un espectacle de titelles es tractés, sense donar importància a la limitada audiència de la sala, com si d'una conversació íntima entre bastidors es tractés. Estic segur que tots els assistents a la Sala Maria Plans de l'Institut del Teatre de Terrassa vàrem aprendre grans coses aquell dia, i estic segur que l'humil·litat era entre elles. Una humil·litat de la que ens va fer gala el nostre conferenciant, el creador de Kamchàtka, on d'una forma amena i molt instructiva ens ensenyà que hi ha vida fóra d'allò que no coneixem, i que depèn de l'intel·ligència que aflora de nosaltres mateixos obrir els ulls cap a noves tendències o continuar visquent en el forat negre artístic que molts altres hem vist des de petits.


“Estem massa acostumats a consumir allò que coneixem, treient importància a coses que ens poden aportar molt més que el que podríem creure”
Àngel Brichs




Copyright:

LITERATURA DEL MAÑANA©
amb la col·laboració d'Àngel Brichs

martes, 13 de octubre de 2009

Ramón Cerdá: un talento literario en estado puro...



Tan solo hemos conocido dos autores en los últimos años que nos lo han dicho todo en las tres primeras páginas del primer capítulo de sus novelas. Uno es Stieg Larsson, quien ya ocupó un hueco en este blog. Otro...lo tienen ante ustedes, y al que damos las gracias por su innegable interés y prestación de colaborar con LITERATURA DEL MAÑANA. Es por ello que le guardamos un lugar muy especial en las páginas digitales de ésta publicación. Un puesto que coincide directamente con la forma de ser de éste notable autor. Un esencialismo natural que le ha hecho convertirse en uno de nuestros ODISE@S, entrando a formar parte de nuestros colaboradores más singulares. Y como es costumbre en esta sección, medio la colaboración inestimable de Ángel Brichs, quien, aparte de ayudarnos a redactar gran parte de esta reseña, le damos la posibilidad, como siempre, de realizar la siguiente entrevista, para mayor interés de nuestros lectores:




A. Brichs: También comparto la idea anteriormente expresada por la redacción del blog, y agradezco la gentileza que le ha permitido aceptar nuestra invitación. Pero yendo a lo práctico, debo decirle que me ha sorprendido bastante el estilo narrativo que usa en sus novelas. ¿De quién se influenció?
R. Cerdá: Como cada escritor (o novelista como prefiero que se me considere), intento tener un estilo propio, aunque lógicamente la primera norma para escribir es leer y leer, y por lo tanto es indudable, que queriendo o no, uno se vaya dejando influir por las cosas que va leyendo a lo largo de su vida. No sabría decir quién me ha influenciado más en mi manera de escribir, aunque sí que puedo asegurar que hay un autor, que cada vez que lo leo (hay novelas suyas que me gustan y otras que no), me incita en cierto modo a seguir escribiendo. Me refiero a Stephen King.
A. Brichs: Dicen que empezó a escribir a los dieciocho años. Explíquenos como fue eso.
R. Cerdá: Yo era un joven bastante reservado al que siempre le ha gustado leer mucho y relacionarse poco. Creo que a todos los que nos gusta leer, antes o después nos planteamos la posibilidad de escribir algo... aunque sea un diario. Por aquel entonces a mí me ocurrió eso y solía leer también relatos cortos, por lo que empecé por lo más fácil (o más rápido) que es escribir este tipo de obras. Fue entonces cuando escribí "Su único regalo", "Sería inútil", y "Adrenalina", todas ellas publicadas en prensa años más tarde y ahora disponibles en mi web personal www.ramoncerda.com . A partir de ahí me entró el gusanillo y decidí escribir una novela de mayores dimensiones. La novela se titulaba Vendeyta, y trataba de una venganza porque por aquel entonces eran mis novelas favoritas (El Conde de Montecristo, El cazador de barcos...) Nunca se llegó a publicar y no creo que lo haga nunca, pero le tengo mucho cariño por ser mi primera novela, la cual, además, es la única escrita con máquina de escribir... una portatil Typpas. ¡Suerte que ahora tenemos los procesadores de textos!
A. Brichs: De la novela "Confieso", publicada en el año 2000 se realizó una tercera edición con 70.000 ejemplares, de los cuales, 67.000 fueron distribuidos por la revista española TIEMPO. ¿Considera esta novela como su mejor creación literaria o sólo un puente para llegar a la posterior trilogía que inició con la Habitación de las mariposas?
R. Cerdá: No es ni mucho menos mi mejor novela, lo que ocurre es que cumplía unos requisitos concretos para poder ser distribuida por TIEMPO. El principal, su tamaño, relativamente reducido (50.000 palabras), por cuestión de peso para el empaquetado junto con la revista, y otro el carácter veraniego y algo subido de tono de la publicación. Se buscaba que fuera una novela ligera y rápida de leer (ideal para unos días de playa) y con un porcentaje de carga sexual importante. Por eso se utilizó esa novela y no otra. Personalmente creo que son mucho mejores las tres novelas que componen la trilogía de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS. Estuvimos a punto de utilizar RECUERDOS que es una novela totalmente erótica (la única que tengo de estas características), pero está pendiente de revisar y por cuestión de plazos no me pude comprometer a tenerla lista a tiempo.
A. Brichs: En su vertiente profesional, se dice que Vd. es un empresario que se ha hecho a sí mismo, le van bien los negocios y posee una sinergia que le hace ser muy coherente con las cifras. ¿Se ha servido de esas cualidades para trazar ese estilo simple y conceptual que exporta en sus novelas?
R. Cerdá: Creo que sí. Soy y he sido siempre una persona autodidacta y muy práctica que ha ido aprendiendo sobre la marcha. Eso creo que hace que, en parte al menos, el estilo que tengo a la hora de escribir sea muy visual (porque también me gusta el cine) y posiblemente poco académico. Nunca me ha gustado la teoría excesiva y creo que el sistema de enseñanza no es el adecuado. Tampoco he sido partidario de los talleres de escritura y este tipo de organizaciones, las cuales creo que pueden ser útiles y las respeto enormemente, pero no me veo en ellas para nada.
A. Brichs: Dicen que su mujer le instó a volver a escribir. ¿Por qué?
R. Cerdá: Si he de ser sincero, siempre me ha faltado algo de confianza en mí mismo en lo relacionado con el "arte" de escribir. Lo hacía porque me gustaba, pero nunca había creído en mí mismo hasta que mi mujer insistió en que podía llegar a ser un buen novelista (eso creo que fue más bien cosa del amor).
Lo cierto es que me estuvo insistiendo en que escribiera otra novela (yo era bastante reacio y por aquel entonces solo escribía ensayos, algunos de los cuales están publicados gratuitamente en mi web), y así surgió la cosa, creo recordar que fue en 1999 ó 2000, en un viaje por Asturias. Ahí nació el germen de mi primera novela (obviando la de la adolescencia): ALDEA, la cual por cierto acaba de ser revisada totalmente en la actualidad y será pronto editada.
A. Brichs: En la mayoría de sus novelas tiende a identificar el protagonista principal con un escritor de renombre o venido a menos. ¿No cree que esta premisa tan utilizada en la novela anglófona (veamos el ejemplo de La ventana indiscreta) está un poco trillada?
R. Cerdá: Sí, es posible, pero hay que decir que no en la mayoría. De las siete novelas, más la octava que ahora estoy escribiendo, sólo en dos de ellas ha ocurrido esto (Confieso y El fantasma de los sueños) Claro que en la actualidad solo hay tres publicadas, y visto desde ese punto de vista, sí que se puede hablar de mayoría. Creo que tiene una explicación, cuando uno escribe, todos los personajes tienen algo de él mismo (y digo todos, no sólo los protagonistas), y a veces, por inercia, es más fácil escribir sobre un escritor que sobre... un astronauta. Por cercanía simplemente.
A. Brichs: Su trilogía, formada por "La habitación de las mariposas", "El fantasma de los sueños" y "El encantador de abejas" quedan unidos por el espiritismo, el cual se centra como hilo conductor de la historia. ¿Por qué se valió de ésta variante de la parapsicología para dibujar el epicentro de las historias de sus protagonistas?
R. Cerdá: Básicamente, hay dos motivos. El primero es que es un tema que da mucho juego a la hora de escribir porque la fantasía se dispara con mayor facilidad. Por otra parte, aquí tenemos de nuevo la influencia de mi mujer, a la que siempre le han gustado esos temas y hemos compartido conversaciones interesantes a lo largo de todos estos años que estamos juntos. Debo aclarar no obstante, que si bien es el hilo conductor de las tres novelas, no es el tema principal. Me gusta mezclar cosas más mundanas con otras más "espirituales" para conseguir una trama interesante y que enganche al lector.
A. Brichs: El primer capítulo de EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS habla de un niño que se escapa de un internado para ir a cazar ranas en una alberca de aguas pestilentes. Asimismo, un suceso que allí ocurre marcará una parte de la vida del protagonista. ¿El carácter introvertido del niño que huye de todo para ir a cazar ranas y el efecto simbólico que Vd. añade en la acequia como la visión superficial de un mundo subacuático fantástico, cuyas aguas encharcadas abren una puerta a lo desconocido, es en modo alguno un subproducto de una historia que vivió cuando era pequeño?
R. Cerdá: Me identifico bastante con el personaje. Estudié en un internado (aunque no estaba interno), donde el ambiente resultaba bastante sobrecogedor para un niño de 7 u 8 años. De pequeño era muy reservado y solitario (al crecer, junto con la vergüenza y otras actitudes que considero un defecto, éstas características han ido desapareciendo).
En cuanto a la alberca, existía de verdad, cercana a un lugar donde iba a veranear cada año con mis padres, como también existía el matadero cercano, y había ranas y pequeñas serpientes de agua en ella, aunque nunca he llegado a verla helada. Siempre he tenido cierta fobia al agua cuando no se distingue el fondo desde la misma superficie. Todavía hoy sería muy reacio a sumergirme en un líquido oscuro y de las características que detallo en el libro, aunque supiese a ciencia cierta que nada hay escondido en él. Sí, creo que alguna vez he soñado también algo parecido, con monstruos del estilo a los que Consuelo imagina de niño.




"Dado que en las tres novelas que componen la trilogía, la trama básica es la del espiritismo, bajo mi punto de vista es todavía más importante hacer creíble la historia, para lo cual, tanto la ambientación como los datos que se incorporan han de tener una cierta coherencia.
En este caso, una parte importante de la historia transcurre alrededor de la actividad funeraria (tanatorio, crematorio...), donde se realizan una serie de prácticas ilegales. Todo lo que se habla u ocurre relacionado con los viajes astrales está documentado. Hay cosas difíciles de creer, y yo no digo que existan o dejen de existir, pero hay documentación suficiente sobre ello como para hacerlo creíble dentro de un contexto adecuado.El final, como en la mayoría de mis novelas es bastante inesperado, e intento por lo tanto sorprender al lector."

Ramón Cerdá




A. Brichs: Explíquenos una experiencia personal digna de sus historias. Algo que no sepa el público.
R. Cerdá: Hay cosas que uno solo puede contar en su autobiografía (la que se escribe de los ochenta para arriba), pero sí que puedo decir que debido a la originalidad de mi servicio profesional de SOCIEDADES URGENTES, y por el mal uso que algunos clientes han hecho ocasionalmente en algunas de ellas, me he visto involucrado más de lo que me hubiese gustado en asuntos policiales, judiciales, y similares. Quien siga mi blog (aunque ahí no lo cuento todo) www.ramoncerdablog.com sabrá a qué me refiero. Creo que tengo material suficiente para alguna otra novela con este tipo de situaciones kafkianas que he tenido que sufrir estos últimos años.
A. Brichs: Díganos para acabar, ¿Qué nuevas historias está cociendo Ramón Cerdá?
R. Cerdá: Estoy trabajando ahora en una nueva novela. Al principio iba a ser la que rompiera con la trilogía de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS para convertirla en una tetralogía, pero la magia de los personajes (siempre he dicho que tienen vida propia cuando uno se limita a esbozarlos) me están llevando por otros derroteros. Aún no lo tengo totalmente claro, pero creo que será una novela totalmente independiente y no trataré para nada el tema del espiritismo. Al principio iba a ser espiritismo/posesión diabólica, con Consuelo como personaje secundario, pero finalmente creo que se quedará solo en posesión diabólica y Consuelo se quedará en el tintero por algún tiempo más.
Al igual que ocurrió con EL ENCANTADOR DE ABEJAS, donde la novela transcurría en distintas épocas (Año 0, año 1888 y época actual), en este caso empieza en la baja edad media (año 1320) y seguirá en la época actual.
Debo decir también que es la primera novela que está siendo escrita de forma más constante. He delegado muchas de mis tareas en la empresa, y por primera vez me siento como un novelista de verdad que puede dedicarle tiempo a sus criaturas.
Por decirlo de algún modo, es la primera novela del resto de mis novelas. Con ella tengo claro que empiezo una nueva fase de mi vida.








Algunas notas acerca del autor...


Ramón Cerdá, Ontinyent (Valencia) 1964, empezó su andadura profesional como empleado de banca, donde permaneció alrededor de cuatro años, para posteriormente ejercer como jefe de administración en una empresa privada de automoción. Entre un empleo y otro, este sólido ejecutivo y comercial nato, ocupó distintos cargos como encargado de almacén, vendedor de libros y de coches. Fue a los 26 años, en 1990, cuando junto con otros dos socios fundó una asesoría de empresas que más tarde le serviría de puntal para la consolidación de un proyecto ambicioso, por el que este empresario conseguiría ganarse el lugar que se merecía: SOCIEDADES URGENTES. Así fue como bautizó lo que en sus inicios fue una operación modesta que iría consolidándose a paso de gigante, obligando a su creador a dedicarse de forma exclusiva.
Pero, dejando de lado la innegable capacidad para los negocios del autor, cabe decir que siempre ha tenido una mirada puesta en el ámbito literario. Fue ya en la temprana edad de dieciocho años cuando escribió su primera novela, Vendeyta, aún sin publicar. Más tarde, y fruto de las tareas de asesoramiento y gestión vinculadas a su empresa, publicó ensayos, tales como Manual de publicidad, Interpretación de Balances y ratios ó Manual de negociación bancaria, entre otros), orientados básicamente hacia su clientela. Pero no fue hasta el año 2000, como fruto de la inspiración que le inculcó su mujer, cuando se volcó casi de lleno a su faceta literaria.
Confieso, publicada por la Editorial Contrapunto en el 2001, novela que roza el género erótico, obtuvo su primer gran éxito, realizándose varias ediciones en las que ha vendido casi cien mil ejemplares.




"EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS es, bajo mi punto de vista, una de mis mejores novelas (criterio estrictamente personal). Forma parte de una trilogía que empecé con LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS y he finalizado con EL ENCANTADOR DE ABEJAS. Las tres pueden ser leídas de forma totalmente independiente."
Ramón Cerdá



Pero fue la trilogía espiritista que publicó en Editorial Club Universitario, que empezaría con La Habitación de las Mariposas, lo que le permitió consolidarse en el amplio mercado literario como un autor coherente, provisto de un lenguaje simple que provoca una gran avidez entre sus lectores. Es así como Cerdá ha conseguido su punto de inflexión, logrando una prosa con la que está muy a gusto y que, seguramente, nos continuará sorprendiendo a todos.





Sobre EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS (Editorial Club Universitario, 2009) ...


SINOPSIS (extraída del libro):

[Oliver, escritor de éxito, es abatido a tiros por un asesino a sueldo. Roberto, amante de la mujer de Oliver y también escritor, tendrá la posibilidad de apoderarse de la última novela de Oliver gracias a la colaboración de Soraya. ¿Podrá Oliver hacer algo por evitarlo después de que haya sido certificada su muerte?
Ramón Cerdá nos introduce de nuevo en el mundo de lo paranormal. Espiritismo, viajes astrales, recuerdos olvidados y sueños increíbles se conjugan con temas más mundanos como la infidelidad, los asesinatos, el suicidio, y las, a veces no menos extrañas, relaciones humanas.]






La novela empieza con una cita de Tom Clancy que, según el autor tiene mucho que ver con sus novelas: ¿La diferencia entre realidad y ficción? La ficción debe tener sentido.



"En todas mis novelas hay una parte más o menos importante de documentación previa. Esto ha ocurrido principalmente en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS y en EL ENCANTADOR DE ABEJAS, que son las dos más complejas (sobre todo la de EL ENCANTADOR porque la trama se desenvuelve en tres épocas distintas: El nacimiento de Jesús (año 0), Jack el Destripador (1888) y la época actual."
Ramón Cerdá


"En realidad había tenido la intención de ir a comprarlos y finalmente no llegó a hacerlo, pero el subconsciente lo guardó de alguna manera, nadie podría saber con qué fin, y el fantasma de los sueños lo recuperó para ir de compras por su cuenta. Eran tonterías de ese tipo las que pasaban a menudo, pero no era eso lo que ahora parecía estar sucediéndome. Lo que ahora evocaba mi memoria era algo más profundo y lejano, a la vez que lo hacía con todo lujo de detalles. Eso era también lo extraño. ¿Por qué tanto detalle? Era como si me hubiera ocurrido ayer mismo y no casi cincuenta años atrás."
Fragmento del Cap. 1 del libro "El fantasma de los sueños", de Ramón Cerdá





Nuestros críticos opinan...



Cerdá es el tipo de escritor que escribe por que le gusta, y no para vivir de ello. Muchos han sido los escritores que han confluido en esta premisa. Un caso parecido es el del autor del éxito de ventas del año 2006: La Catedral del Mar, Ildefonso Falcones, abogado y ganador de ningún premio literario que se conozca. La facilidad que posee Cerdá para crear historias da fe que, gracias a la providencia, en España poseemos grandes escritores que, aunque años atrás fuimos eclipsados por ingleses, franceses o americanos, ahora podemos decir con la cabeza bien alta que no les tenemos que envidiar nada al respecto.
Cuando empecé a leer algunos capítulos de EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS, me sorprendió la rapidez con la que te puedes ver atrapado con su lectura. La conexión fluye instantáneamente, te embriaga, te eclipsa. Y no te fecunda con un extraordinario ritmo en el lenguaje o un exceso de recargamiento abusivo en él, muy visto en la mayoría de novelas actuales, las cuales casi podrían optar a una competición del individualismo del autor fruto de un alto grado de intelectualismo progresivo. Nada de ello vemos en Cerdá. Al contrario. Nos cautiva con la sencillez, la franqueza, medio la idealización "infantil" a veces, "madura" otras. Existen pocas obras que te calen de forma tan directa. Sin luchar por conseguir ver lo que existe detrás del argumento o las escenas en que se nos quiere sumergir. Eso coincide en que, mucho más lejos de canalizar la idea del lector o hacer ejercicio de contemplación para querer escribir aquello que le agrade, el autor nos trae aquí el fruto de aquello que es y no lo que nos quiere reflejar. O sea, ese principio subjetivo que engloba toda obra antes de se publicada, para bien o mal de sus lectores. Ya que el "efecto venta" es importante, pero ser sincero y creíble lo es más todavía. Y a veces, el extremo embellecimiento del lenguaje no representa una carretera hacia el resurgir literario de los autores, sino un obstáculo en su currículum. Por el contrario, en Cerdá vemos una omisión reiterada por los academicismos y una extrema asiduidad a la retórica simple, casi rozando el lenguaje popular, a modo de imagen y semejanza de nuestros pensamientos. En definitiva, Cerdá escribe lo que piensa y tal y como nace desde su cerebro, sin usar apenas recursos artificiosos con los que cargar sus textos. Está claro que algunos le podrán o no agradar la temática de sus novelas; pero lo que las aparta del género de suspense o fantástico es precisamente el lenguaje, o sea, la capacidad con lo que contar algo paranormal con nuestras propias palabras, sin ambigüedades. Ello me hace recordar las palabras de David Hume, filósofo empirista inglés cuyos tratados y ensayos se siguen teniendo muy en cuenta, contado ser de gran actualidad, incluso en nuestros días, a parte de ser considerado un gran escritor en su época: "Debemos cuidarnos más contra los excesos del refinamiento que contra los de la sencillez; y ello, porque los excesos del primero son menos bellos y más peligrosos que los de la segunda"



En EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS, (Editorial Club Universitario, 2009), el hecho de la acequia, aparecido en su capítulo primero, donde el protaonista iba a cazar ranas, se engloba dentro del viejo tópico infantil donde lo simbólico sigue a lo real, medio una circunstancia que caló a nuestro protagonista de pequeño. Circunstancia que le ha marcado durante toda su vida. También confluyen en él dos datos muy relevantes, su aislamiento hacia los demás niños de la escuela (a razón de su ingreso en un internado donde se le aparta de su familia), y el caso de la alberca donde iba a cazar ranas (método que le servía como fuga de su rutinaria vida). De allí sale el ejemplo clásico de la recreación de lo fantástico que se hace el protagonista a sí mismo, como para sufragar su carácter tímido e introvertido, hecho que obtendrá su cenit en el acto de perder su tirachinas, único elemento que le hacía sostenerse dentro del mundo real. Pero, ante todo, Cerdá sabe ingeniárselas para contar historias (como la de la balsa de las ranas) que, partiendo de una experiencia vivida, en parte, saca a relucir todo su imaginario para adaptarlo en cada ocasión, como hacen millares de escritores, para, acto seguido narrar hechos que nunca ha vivido (como la etapa de aislamiento en el internado), sin dejar por ello la veracidad en la construcción de las escenas, que por muy reales que resulten ser no tienen necesariamente de haber ocurrido. Una dosis de realismo que transmite una profunda atracción en el lector, el cual no sabe distinguir lo real de lo que no lo es, hecho que lo convierte en copartícipe de la misma historia; una influencia literaria que tan solo es ejercida por un reducido número de escritores que solamente descubrimos cuando leemos alta literatura.



Por otra parte, Cerdá también sabe valerse de diálogos al más puro estilo Monzó, donde un hecho aislado desemboca en argumento factible para reseñar unas pocas páginas de la novela, pudiéndose incluso utilizarse como un microrrelato. A caballo de un dirty realism y los actuales géneros independientes, muchas son las categorías que salta de un lado a otro para revolver al lector hacia su su propia realidad más que con la del protagonista, ya que muchas de las secuencias casi cinemáticas de las obras de Ramón Cerdá sollozan casos que pueden parecer muy comunes a la vista de todos. Una realidad intensa que fluctúa sin parar como un remolino que lo envuelve todo. Un estilo que, sin duda puede orientarnos a géneros tan dispares como la autoayuda, el realismo social y lo fantástico.
Hace poco, en este blog se publicó una reseña de la ganadora del Premio Nacional de Novela Juvenil Fenal - Norma 2009 en México, Paulina Aguilar. Su libro, "EL QUINTO DRAGÓN", refleja muchas realidades que podemos encontrar en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS, libro que acabamos de comentaros aquí.




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©Literatura del mañana, 2009









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